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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Una de corredores por Peñalara

Supongo que os acordaréis, hace unos días estuvimos en mitad de la Sierra de Guadarrama con unas condiciones horribles, tanto que decidimos retirarnos. Pero somos muy cabezones y hoy hemos vuelto a por el segundo asalto. Héctor y yo hemos quedado con Fernando a las ocho de la mañana en el Párking de Cotos, es decir, a la misma hora y en el mismo lugar que en la otra ocasión.

Así que me ha tocado madrugar de nuevo. Una hora antes tenía que estar en una parada del Metro del centro de Madrid con Héctor, nos vamos a ir a desayunar al bar de sus padres. Me tomo un par de tostadas de aceite de oliva con tomate, mi desayuno favorito, y su padre nos regala a cada uno un bocadillo de tortilla de patatas recién hecho... ¡Qué buena idea lo de ir a desayunar con Héctor!

Con el estómago lleno subimos en su coche hacia la Sierra. Poco a poco vamos ganando altura hasta llegar al Párking de Cotos, a 1.830 metros. Allí no espera Fernando, que prevé un buen día. Preparamos la mochila y nos vamos.

Apenas queda nieve en el camino y hay tanto hielo que es fácil escurrirse, es más, mi culo besa el suelo tres veces, pero sin peores consecuencias, me rio y digo la típica gracia "¡nada, que creía que había un euro!".

Al poco tiempo llegamos a la base del Circo de Peñalara. Hoy sí que podemos contemplar lo espectacular del mismo, las pocas nubes que hay en el cielo apenas impiden que un Sol radiante nos muestre los corredores en los que nos vamos a meter. Nos ponemos los crampones y empezamos a subir muy motivados.



Primero nos hacemos un corredor bastante asequible pero con bonito (Corredor de la Ceja), que abandonamos a la altura de la salida del Tubo del Robot. Aprovechando un gran bloque de piedra montamos un rápel para bajar el último para luego subirlo. Se trata de un corredor bastante guapo, cortito (sólo 60 metros... ¡cuando lo terminas te quedas con ganas de más!) pero con una inclinación media de 60º.


Cuando lo terminamos paramos cinco minutos a beber agua, el Sol casca bien y es muy importante hidratarse en montaña. Pero en seguida nos ponemos en marcha de nuevo y nos dirigimos hacia la cima de la Hermana Mayor por los corredores de la cara NE... También muy guapos y asequibles, aunque con algunos resaltes bastante justitos de hielo en los que había que apretar y tirar más bien del musgo-tracción (técnica que consiste en clavar la hoja del piolet en esas plantas, increíble, pero aguanta casi más que el hielo).


Después las últimas palas de nieve y llegamos a la cima de la Hermana Mayor (2.285 metros), entre las provincias de Madrid y Segovia. ¡Y encima con un tiempo espectacular! Casi lo mismo que el otro día...

Pero no tenemos tiempo que perder, dejamos el vértice geodésico que indica la cima a un lado para bajar por el Tubo Central de Peñalara. Todavía queremos hacer más: una pequeña cascada de hielo que sale a la derecha conforme se baja del corredor. Con los dos piolets, crampones y perfectamente encordados la subimos, montamos un rápel y ¡otra vez pa' bajo! Hemos aprovechado bastante bien el día y, por supuesto, he hecho un vídeo, si lo queréis ver lo tenéis allí debajo:


P.D.: Todas las fotos excepto la primera (que la podéis encontrar en este blog) las ha hecho Héctor.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Condiciones terribles en Peñalara

Ahora mismo estoy repachingao en un sofá en un piso de Madrid. Hoy es Nochebuena y nos vamos a ir a cenar a la casa de mis tíos. Dentro de poco me voy a tener que ir a arreglarme, pero todavía os puedo dedicar unos minutos para contaros lo que hemos hecho esta mañana... ¡qué mañana!

A pesar de que estoy en vacaciones, hoy he tenido que madrugar. Nuestro objetivo era escalar corredores y resaltes de hielo en Peñalara. Como "sarna con gusto no pica" cuando suena el despertador doy un jarpio y en seguida me espabilo. Desayuno rápido y nos vamos al Párking de Cotos, donde hemos quedado. Allí me esperaban Fernando Lainez y Héctor, que en esta ocasión van a ser mis compañeros.

La carretera estaba peligrosa: no estaba helada porque las máquinas quitanieves estaban echando sal y de vez en cuando la niebla entraba y no se veía nada. Pero despacito y con cuidado llegamos. Empezamos a andar con -8ºC, viento norte de 30 kilómetros y, por lo tanto, sensación térmica de -15 ºC.
Subimos por un bosque de Pino Silvestre precioso por la nieve recién caída, pues ayer estuvo nevando y bien fuerte. Continuamos sin pausa pero sin prisa, pero Héctor se da cuenta de que se le habían olvidado los crampones... ¡y ya llevamos un buen trecho del camino! Fernando decide bajar a por ellos.

Mientras tanto nosotros continuamos, pero más despacio, nos paramos con frecuencia para grabarnos. Hemos quedado en una caseta que está indicada por los carteles del Parque Natural de Peñalara como "Zona de Descanso 2". Allí nos encontramos a un grupete de tres personas que habían decidido no continuar por el mal tiempo y que estaban celebrando la Navidad con una botella de vino y tupers llenos de comida. Mientras esperábamos a Fernando estuvimos hablando con ellos y nos invitan a tomar algo.

Seguimos ascendiendo progresivamente, pero ahora andar se hace bastante más duro. Desde la caseta donde hemos estado descansando no ha continuado nadie. Aunque es una zona bastante frecuentada, como el tiempo no es bueno y estuvo nevando el otro día nos tenemos que currar toda la huella, estamos completamente solos. Además, cuando sopla el viento lo hace bien, lo que provoca que la sensación térmica disminuya considerablemente.

Aunque a veces nos hundimos hasta la ingle continuamos hasta llegar a la base de los corredores que pensábamos hacer, los del Circo de Peñalara. La niebla apenas nos deja entrever los corredores de la zona que, en un día con buen tiempo, se verían impresionantes. Nos acercamos a ver cómo están, pero vemos que no merecen la pena. No hay huella abierta y la nieve está por la rodilla... unas condiciones terribles.
Mientras tanto llegan dos personas que iban a escalar a la Pared del Zabala. A pesar de las condiciones decidieron continuar. No sé si lo consiguieron o no, pero llegar hasta allí tal y como estaba la nieve no es pan comido. Por eso nosotros decidimos irnos, dejarlo para otro día. Una retirada a tiempo nunca es una derrota en la montaña. Todavía no sabemos cuando vamos a volver, pero lo haremos pronto, antes de que termine el año probablemente. Ya os avisaré.

sábado, 23 de octubre de 2010

La Maliciosa no lo es tanto

La Maliciosa, con sus 2.227 metros, se trata de una de las montañas más importantes y altas de la Sierra de Guadarrama. Ese ha sido mi último objetivo. Tenía desde hace ya bastante tiempo ganas de hacer algo de montañismo por esa cordillera y, aprovechando que estaba en Madrid, no podía resistirme.

Así que, con el libro de rutas bajo el brazo, tiré hacia el Puerto de Navacerrada, desde allí empezará la ascensión. Antes pasamos por la Fuente de los Geólogos, un monumento que fue construido en 1932 homenajeando a los primeros geólogos que estudiaron la Sierra de Guadarrama. Aquí siempre parábamos cuando solía ir en pleno invierno a la nieve con mis padres, mi hermana y mis primas a tirarnos con los trineos. Cuando era un mico todos los años íbamos algún fin de semana, ¡qué bien me lo pasaba!

Ahora ya no queda nieve, todavía tenemos que esperar unos meses para ver esas montañas nevadas, pero eso no evita que me lo pase igual de bien. Salimos del aparcamiento del Puerto de Navacerrada (¡que no el pueblo! esta mañana de que no es lo mismo). Aunque no había ni una sola nube en el cielo el Sol no calienta mucho, hace un día más bien fresquito.


En esta ocasión nadie me acompaña, pero no voy solo, ni mucho menos, hay bastante gente. Subo sin muchas dificultades hasta la cima de la Bola del Mundo, una montaña de más de dos metros bastante diferente a lo que estoy acostumbrado. Hasta allí llega una pista perfectamente asfaltada, en la cima hay unas antenas de radio y televisión, una de sus caras está llena de los telesillas para esquiadores... Desde allí vi que en el camino hacia la Cabeza de Hierro Mayor (un pico de 2.380 metros, mi objetivo inicial) había demasiada gente y, sin embargo, el camino a La Maliciosa estaba prácticamente desierto, ¡no hay más que hablar!


Tras cruzarme solamente a un par de personas de repente veo un grupo de por lo menos treinta personas y muy bajitos, más de lo normal. Cuando me acerco me doy cuenta de lo que pasa, son escolares de, quizás, tres o cuatro años más pequeños que yo... ¡y no los había visto desde abajo! Me quedé flipao, ojalá mi colegio me hubiese llevado a estos sitios.

La ascensión no tiene dificultades técnicas, simplemente es una caminata con algo de desnivel y terreno pedregoso en el último tramo. Sin muchos problemas llegué al vértice geodésico que indicaba la cima donde me senté un rato, no había parado desde que comencé a andar. Un trago de agua y a bajar casi corriendo. Me he hecho La Maliciosa en menos de dos horas (incluida la bajada y las paradas), no me gustan las marcas en las montañas, pero no estoy compitiendo, lo hago para entrenar. Es más, podía haber ido más rápido, pero me quedé envelesao sentado en la cima un buen rato.


Desde la allí se pueden ver una de las vistas más "amplias y hermosas" de la Sierra de Guadarrama (según Raúl Lora en su libro "50 ascensiones clásicas"). Incluso se ve Madrid al fondo. La foto que veis justo abajo está tomada desde la cima mirando hacia el embalse de Manzanares.


Al llegar de nuevo al Párking de Navacerrada, donde me espera mi padre. Nos compramos un bocadillo y, aprovechando la compañía, a hablar mucho... ¡que he estado casi dos horas sin decir otra cosa que "hola" y/o "buenas" a las personas con las que me cruzaba!